La psicología tradicional ha determinado que las carencias de afecto crean trastornos en la personalidad.
La mayoría de los estudios psicológicos han logrado determinar que los trastornos de la personalidad y los comportamientos anormales, nacen de las carecías de afecto, lo que hace que algunas personas sean antisociales, en otras existan deterioro en la actividad cerebral, no desarrollen bien sus capacidades físicas, existan trastornos en el desarrollo de la persona, tenga disfunciones sexuales, etc.
La psicología tradicional da una definición muy vaga de salud mental.
La psicología tradicional no ha podido determinar claramente que es salud mental, se ha creído que la posee una persona, que lleva una existencia placentera y satisfactoria. Tiene relaciones estables y gratas con amigos, cónyuge, padres e hijos; en su trabajo es eficiente y productivo: sabe reír, jugar, relajarse y divertirse. Tiene una idea objetiva de sus talentos y defectos, en resumen es la vida típica de la clase media y según esa definición goza de salud mental, claro está que lo mismo puede afirmarse de un campesino que mantiene buenas relaciones interpersonales o de un religioso o político que tratan de reformar la sociedad, aunque pueden ser personas de diferentes clases sociales o intervenir en una situación de mayor tensión, si cumplen con las características anteriores puede considerarse que tienen salud mental.
Los cientificos dan una nueva definición de salud mental.
Los neurólogos y los físicos, intrigados por las capacidades casi sobrenaturales de algunas personas durante la meditación o la oración trascendental, cuyo objertivo es eliminar las emosiones negativas y potenciar las positivas, estudiaron a algunos monjes budistas, monjas y sacerdotes cristianos durante esa etapa y descubrieron que su conciencia tenía características superiores a la de una normal, con ondas cerebrales que tienden a hacerse rítmicas y ordenadas y a moverse sincrónicamente sobre grandes áreas en la regiones frontales del cerebro, extendiéndose finalmente hacia las partes posteriores, llegando abarcar el cien por ciento de la capacidad cerebral.
El anterior estudio les indicó a los científicos que el estado de conciencia trascendental aviva y coordina la actividad cerebral, en una área amplia íntegrando de los dos hemisferios, lo que algunos han llamado: el funcionamiento total del cerebro, además se verificó que estos monjes nunca llegaron a la etapa de dormir o soñar, lo que reveló que esta conciencia es un estado de profundo descanso y relajación pero de alerta máxima, estas características fisiológicas son únicas de este cuarto estado de conciencia, diferentes a la vigilia, dormir o soñar.
Siendo la vigilia lo más parecido a la vida, por su grado de conciencia, se puede catalogar el estado de meditación trascendental como una definición mayor de estar vivo.
En resumen los cientificos encuentran una relación directa entre la información que existe en el cerebro, la actividad cerebral, la conciencia de los actos y la salud mental.

Autor: Francisco Galiano Marín




